09 mayo 2005

Viendo esto se entiende perfectamente aquello del Síndrome de Stendhal... La ciudad estaba impracticable de la cantidad de turistas (muchos españoles) que había... pero el encanto... el encanto es imposible no sentirlo...

Andanzas pisanas de un salmantino de adopción con raices canarias y espíritu madrileño... (LEER DE ABAJO A ARRIBA)

