21 septiembre 2005
Roma II... ¡¡¡por fin!!!
(no pienso decir nada, no pienso decir nada!!)...Como iba diciendo, Roma me tenía guardada una sorpresa... de esas extrañas coincidencias que te cuenta un amigo que tenía un amigo que se encontró a su vez a un amigo que... algo así ocurrió porque estaba yo tan tranquilamente pasando un calor de muerte por el Palatino y buscando desesperadamente una fuente donde remojar mi cutre-gorra del moro de Córcega. Decidí repentinamente volver a cruzar el Foro Imperial para salir por el otro extremo e ir acercándome a la Iglesia enana donde está el Moises de Miguel Ángel. Mira que también estaba cerca del Circo Máximo y, por tanto, de la Boca de la Verdad... pues nada, a cruzar toooooodo el Foro, aprovechando que a esas horas (sobre la una del mediodía) solo hacía unos 40 grados bajo los pinos plagaditos de cigarras.
El asunto fue que llegué al Arco de Tito (el pequeñín, el Arco, Tito ni idea de cómo era), mirando al suelo buscando alguna señal que me indicara donde había agua y al levantar la mirada voy y me encuentro a dos compañeros de trabajo (y sin emargo buenos amigos)... si, si... Manu y Mariajo del departamento de Salamanca... fuerte fuerte porque ellos andaban de mega giro por Italia (esas rutas de un día en Nápoles, otro en Roma, otro en Florencia y tiro porque me toca...), justo ese día, en ese momento se cruzaron nuestros caminos y así pudimos compartir una pizza (en el primer sitio donde fui yo...) y quedar para cenar esa noche en El Trastevere.... aaaaaaay.... allí fue donde compré mi cuadrito de la torre de Pisa sujetada por un monigote de Keith Haring (por supuesto una imitación en tela pintada por un chileno muy majete)... 

Manu, mariajo y yo en el Coliseo
De todos modos, tras los saltos entre piedra y piedra de los foros imperiales, que le dejan a uno un buen rato pensando en lo que tuvo que ser aquello en época de Augusto... tenía que continuar la deriva histórica, imparable, hacia el otro gran imperio de occidente... El Vaticano...

Allí de repente el metro (esa unidad de medida custodiada en el viejo museo de Pesos y Medidas de Paris), cobra otra dimensión. Sencillamente... se han pasado... es todo enorme, gigante!! Ah, eso si, menos la tumba de nuestro respetable ex papa, Juanpa, que decidió ser coherente con la modestia eclesiastica y su tumba carece de la grandiosidad propia de otros con su mismo cargo...
Para mi lo más bonito fueron las múltiples estatuas y conjuntos desgarradores del Barroco, muchas de ellas de Bernini... que tipo más excepcional!! De todo me quedo con una Puerta donde aparece un esqueleto... creo recordar la puerta del purgatorio o algo así... increible!!

Tumba de Juan Pablo II... Restare In Pace.
Comments:
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Creo que el esqueleto es la muerte o alguién ya putrefacto que con el reloj de arena te dice que a todo cerdo le llega su san martín y que te espabiles y seas más pío o que de lo contrario vas a tener tus criadillas al vapor en menos que canta un gallo
Penitenciagité!!
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Penitenciagité!!
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